Terraza pública

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Los 2.376 m de la cubierta –a los que hay que sumar la zona de apartamentos y terraza interior y restar los vanos del patio y el jardín interior– se han aprovechado en su totalidad para situar una terraza de grandes proporciones que abre al público durante las tardes y las noches como servicio de bar y coctelería. El pavimento que se ha utilizado en todo el espacio es de gravilla suelta de piedra banca sobre el cemento preexistente. 

Esta zona tiene acceso por los dos ascensores que suben desde el hall –uno a cada extremo de la fachada principal–, y aunque cuenta con escalera de incendios, está inutilizada para el uso público, salvo en caso de extrema necesidad. Cuatro grandes kioskos dan servicio a la zona, dispuestos dos a dos en los vértices nordeste y noroeste y en los flancos este y oeste. Los dos primeros, de forma semicircular, están provistos de una techumbre cónica de paja artificial y una  barra de bar chapada con madera de fresno tratada par exteriores. Los otros dos son de forma semirectangular y gozan de un tejadillo de paja artificial a dos aguas. En ambos casos, están bordeados por taburetes altos de aluminio fundido de color negro y tapicería que, como la del resto de asientos de esa zona, son de un alegre color azul turquesa.

Dos estanques alargados (15 x 1 m.) que contienen nenúfares y carpas koi, rematados por fuentes en forma de dragón, se alzan paralelos al vano del jardín interior que está bordeado con una baranda de piedra blanca y alambrada metálica para evitar accidentes. En cuanto al vano del patio interior, también protegido por balaustrada de piedra blanca y alambrada metálica, está cubierto con la exquisita montera de cristal y metal que lo cubre. De igual forma, las paredes exteriores, a excepción de la sur, que linda con las torres-miradores, también están flanqueadas por balaustres y alambrada.

Pequeñas mesas altas, redondas, de la firma Pico Outdoor, con patas de aluminio fundido de color negro y tableros de madera de fresno tratada para exteriores y taburetes a juego rodean los huecos de la cubierta para el jardín y el patio interior, así como los dos estanques. El resto del espacio está amueblado con mesas cuadradas de un metro de lado y sillones tradicionales de la misma firma y diseño.

Coloridas macetas andaluzas con una gran profusión de plantas verdes diseminadas por toda la superficie dan la nota de color y frescor a la zona, junto con las numerosas sombrillas de color blanco allí instaladas.