Salón Real

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La sala principal es este enorme salón, al que se da acceso a través de cuatro enormes puertas dobles de arco de medio punto, que ocupa toda la pared sur de la primera planta, es un gran espacio rectangular de 44 x 10 m que en su día se destinó a la celebración de bailes y banquetes. En la actualidad se ha conservado con el mobiliario y el uso concebido cuando se construyó y no es posible alquilarlo por partes.

 

A través de este salón se accede al gran balcón, al que se abren siete grandes ventanales de cristales con cuarterones rematados en arcos de medio punto, separados por columnas adosadas a los muros, de fuste estriado y capiteles decorados con guirnaldas, que separan los vanos y los escasos espacios de pared, sobre la que se han colocado espejos fragmentados en porciones de 40 x 40 cm, de la –por entonces recién inaugurada– Real Fábrica de Cristales de la Granja, también coronados con arcos de medio punto. En la pared del frente, a imagen y semejanza del famoso Salón de los Espejos del palacio de Versalles, se han colocado otros tantos espejos gemelos que reflejan la belleza de las aguas oceánicas gaditanas y la elegancia del balneario de La Palma de la playa de La Caleta. 

 

Su cubierta, plana como la del resto de salones, está adornada con molduras de escayola y decorada por una pintura mural, obra de Vicente López Portaña, que representa al duque de Holguín en dieciocho grandes composiciones que muestran las proezas y actividades del aristócrata durante el desempeño de sus negocios en ultramar, acompañado por ninfas, musas y diosas inspiradoras que le ayudarán en la toma de difíciles decisiones. Seis enormes arañas de cristal de La Granja aportan una resplandeciente iluminación artificial, con sus quince luces cada una en una imitación de las altas velas que alumbraban las fiestas en sus inicios.

El escaso mobiliario, de madera de caoba y talla dorada, se compone de numerosos taburetes con patas en forma de X, estilo Imperio, y tapicería de terciopelo burdeos; cuatro consolas del mismo estilo, con encimeras de jade sobre la que se apoyan bustos de mármol antiguos y esculturas de porcelana de Nast; dos biombos chinos, que se han colocado estratégicamente para tapar el acceso a los cuartos de baño; dos chimeneas de mármol de Carrara a ambos lados de las dobles puertas de acceso centrales, y un piano de cola Steinway & Sons de 1838 en perfecto estado de conservación, que está situado en una de las esquinas y junto al que en ocasiones se levanta una tarima para la colocación de músicos e intérpretes. En los testeros de la sala se muestran dos monumentales relojes de la época de Carlos IV, elaborados por el marchand-mercier François-Louis Godon, colocados sobre altos pedestales de jade, a juego con las consolas.

Frente a las siete ventanas y sobre pedestales de mármol, se ha colocado una colección de esculturas antiguas que fue traída personalmente por el primer duque de Holguín de uno de sus viajes a Atenas. Estas representan a los siete héroes principales de la mitología griega: Hércules sometiendo al león de Nemea; Prometeo mientras es devorado por el buitre; Perseo exhibiendo la cabeza de Medusa; Jasón con el vellocino de oro; Teseo matando al minotauro; Odiseo atado al mástil de su barco para no sucumbir al canto de las sirenas, y Aquiles herido de muerte por la flecha clavada en su talón.

En cuanto al suelo, es una enorme losa de mármol travertino de color beige, con una sencilla cenefa lisa de color marrón y un enorme rosetón en el medio con la rosa de los vientos.