Salón del Duque

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Este espacio ha sido, desde que se construyó el palacio, las dependencias privados del jefe de la casa. Es por ello, que con 20 x11 m es una de las habitaciones más grandes de la mansión. Dividido en dos partes –dormitorio y salón privado con despacho– estaba separado por una pared divisoria con doble puerta de acceso entre ambas.

En la actualidad se ha respetado esta división, para permitir el alquiler de estos espacios juntos o por separado. Además, cada uno de los salones resultantes se pueden dividir en otros dos más pequeños, de 5 x 11 m, mediante un panel móvil divisorio, que gozan de acceso independiente todos ellos. Ambas zonas gozan de una chimenea de mármol marrón de Carrara, que resalta sobre un suelo blanco y negro del mismo material, con dibujo romboidal en el centro y una doble cenefa lisa de tono oscuro, con arabescos en las esquinas la interior, que aporta sobriedad al conjunto. Grandes ventanales se orientan al oeste –dos en cada dependencia–, permiten mantener fresco el ambiente en las largas jornadas de sol gaditanas. Todos ellos están cubiertos por sendos cortinajes en tonos burdeos.

 

En lo que antaño fuera el dormitorio –denominado en la actualidad Salón del Duque B–, hoy se erigen numerosos pedestales sobre los que se han expuestos –convenientemente cubiertos con vitrinas de cristal blindado– parte de la colección de jarrones chinos, muchos de ellos de la dinastía Ming, que se completa con los que están expuestos en los corredores de ese nivel y el inferior. El resto del espacio está presidido por una moderna mesa de reuniones de madera de raíz de olivo para doce participantes, de Andreu World, rodeada por otros tantos sillones de ejecutivo de la marca Recaro.

Y en lo que se refiere a la antecámara, se han situado en las esquinas cuatro mesas rinconeras de madera de palisandro sobre las que siempre hay dispuestos espectaculares ramos de tulipanes, al igual que en las dos mesas de madreperla y alabastro colocadas en el centro de la estancia. La utilidad que las nuevas propietarias han dado a este espacio es la de ser la zona donde se dan los cócteles, en especial en los de los eventos que tienen lugar en el salón real, en el que en muy raras ocasiones se dan comidas y/o bebidas.

Los techos, individuales y pintados ambos por un discípulo de Federico Madrazo, representan: en la antesala, una escena de Diana cazadora acompañada por Orión en busca de su presa, mientras que en el dormitorio se ha representado una alegoría de la noche, con la diosa Nyx extendiendo su velo mientras que, en la otra esquina, Aurora, con su lucero del alba dibujado en la frente, sujeta en su regazo la cabeza de un dormido Hipnos, representación del sueño e hijo de Nyx, a quién Aurora ha raptado