Recepción

Hall de entrada y recepción


La zona de recepción es un espacio abierto de 24 x10 metros con un espectacular suelo de mármol blanco con veta rosa muy clara y un diseño de mármol gris formando cenefas. En el centro, en marquetería de mármol de diferentes tonos, se erige el escudo del Club de Las Tulipanes: en campo de plata, un corazón de gules en el abismo rodeado de cinco tulipanes de gules formando un círculo, con bordura componada de gules y plata cargada de libros de gules y plumas de oro. Al pie, la leyenda Alis volat propriis (vuela con tus propias alas), que era el lema del club que acuñó doña Fina. 
 

Se accede a esta zona a través del majestuoso portalón de madera de palosanto desde un zaguán neoclásico, de 3 x 3 metros, que se abre en medio de la estancia y que, para no restar visibilidad desde el mostrador de recepción, sus paredes han sido sustituidas por cristales blindados y cancela de hierro forjado. Repartidos por la estancia, puntos de descanso con sillones, butacas y mesas de diferentes diseños y épocas, tapizados en negro, burdeos y gris. A ambos lados del escudo, dos mesas de marquetería de mármol soportan numerosos centros de flores, en los que nunca faltan tulipanes de todos los colores y especies. Además, una gran cantidad de plantas verdes salpican la estancia aportando verdor y frescura al ambiente. 
 

En la esquina derecha hay un piano de cola, donde en la tarde-noche se ejecuta música en vivo y, enfrente, tras las puertas que dan entrada a la capilla, una zona de acceso a internet gratuito con cuatro ordenadores. A la izquierda, un mostrador de mármol rojo en forma de "L", que soporta dos impresionantes arreglos florales, separa un espacio de tres metros de ancho, con tres puestos para los empleados. 
 

Justo tras la zona de recepción, se abren dos puertas que dan acceso, la de la izquierda, a un cuarto donde los empleados encargados de este cometido pueden descansar, sobre todo en la noche, ya que cuenta con sofá, mesa de fumador y sillones; mueble con utensilios de menaje, cafetera y, sobre este, un televisor de 54". También dispone de una mesa de cristal con seis sillas. El suelo de mármol está cubierto por una alfombra persa en tonos burdeos y dorados que estaba en una de las estancias del palacete durante la época que fue habitado por los duques de Holguín. A la derecha, y también con acceso desde esa misma zona, se encuentra la oficina de administración con dos puestos de trabajo, aunque de momento solo lo ocupa Andrés Viruel, el contable y asesor fiscal que ayuda a Patricia con la administración del hotel y el papeleo. Dos importantes escritorios de caoba, que antes estaban en la habitación de doña Fina y de la duquesa, con sillones de confidente y dos aparadores de algo más de un metro de altura que dan cabida a la documentación. Sobre el pavimento, igual al anterior, otra antigua alfombra persa de lana beige con dibujos y cenefa en burdeos.
 

Al frente del hall de acceso, abierto al patio central, un corredor porticado soportado por siete altas columnas dóricas de mármol blanco y arcos de medio punto que bordea todo el patio, con suelo de mármol blanco y negro ajedrezado en diagonal.