Apartamento torre

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El palacete cuenta con dos torres-miradores de planta rectangular de 15 x10 m. y dos pisos cada una, situadas sobre la cubierta, en la fachada principal, que miran hacia la playa de La Caleta. En ellas se han construido cuatro apartamentos privados para las actuales propietarias, que cada una de ellas ha decorado a su estilo, aunque en un principio todos ellos disponían de una decoración interior a imagen y semejanza de las suites del hotel.

El acceso a los mismo es a través del ascensor que parte del hall –uno a cada torre–, que a pesar de ser públicos tienen restringido el uso a las zonas privadas, el cual es gestionado mediante una aplicación de teléfono móvil por las propietarias. Este elevador desemboca en el enorme salón-comedor de 10 x 7,5 m que incluye una amplia cocina americana y un cuarto de baño, así como el acceso a un despacho de 3 x 7,5 m. En la otra mitad del espacio, se encuentra el dormitorio, con jacuzzi, vestidor de 3 x 4 m. y un amplísimo cuarto de baño que contiene ducha y bañera.

Los suelos son de mármol blanco, a juego con las paredes y techos lisos, sobre los que destacan las encimeras de mármol negro de la cocina y los electrodomésticos de esta, que son de acero inoxidable. 

 

La gran luminosidad de estas dependencias se deben a que cualquiera de sus cuatro paredes posee enormes ventanales orientados hacia los cuatro puntos cardinales y rematados en arco de medio punto, a conjunto con las de la fachada principal del palacete. La única excepción a esta tónica radica en la cristalera de las paredes este –en el caso de la torre oeste– y oeste en la contraria, que van de suelo a techo y son el acceso a la terraza privada, a través de puertas correderas tanto en el salón como en el dormitorio. La privacidad, a pesar de tener tan poca pared, está asegurada gracias a los exquisitos visillos de lino blanco y a las persianas enrollables, que se manejan mediante domótica.